Originariamente fueron botas de suela de goma de crepé utilizadas por los soldados británicos en la Segunda Guerra Mundial, presumiblemente para merodear burdeles, pero se hicieron famosos en 1949 cuando el zapatero George Cox hizo más espesa la suela hasta los cinco centímetros. Ahora, 60 años después, diseñadores como Raf Simons para Jil Sander, Stefano Pilati en Yves Saint Laurent o Lucas Ossendrijver de Lanvin están recuperando este modelo de calzado que mucho tuvo que ver con el auge del rock’n’roll y la eminentemente juvenil cultura 'teddy boy'.Aquellos zapatos recios pero flexibles, de negra suela de goma ancha y punta redondeada sirvieron para calzar la rebeldía adolescente hasta que llegaron los mods, primero, y los hippies, después. Relegados al olvido, fueron Malcolm McLaren y su entonces compañera de fatigas, Vivienne Westwood, los que los desempolvaron para las hordas punk en su tienda “Let It Rock” en Londres. A partir de 1974, le cambiaron el nombre a la tienda por el de “Sex” y prácticamente todo el mundo vestía unos “creepers” que en España también se les conocen como “boogies”. Así, hasta mediados de los 80. Con la llegada del nuevo milenio, el batería de Franz Ferdinand, Paul Thomson, y Billie Joe Armstrong de la banda punk rock Green Day se calzaron los famosos zapatos. Rei Kawakubo de Comme des Garçons y John Galliano rápidamente llevaron el modelo a las pasarelas, anticipándose a la tendencia que ha explotado esta temporada.

Pero la mayor influencia de aquella época de Hollywood fue en los peinados y en los corpiños. Las cejas arqueadas y la boca con forma de corazón de Clara Bow, la amplia boca rectangular de Joan Crawford, las cejas pintadas de Jean Harlow y su pelo rubio platino, el pelo rojizo de Rita Hayworth, los grandes ojos de Marilyn Monroe mirando con la boca entreabierta, suponen una buena muestra. El sujetador sin tirantes se relaciona con Howard Hughes para mayor gloria de Jane Russell en “El forajido” (1943). Dicho sujetador convirtió a Russell en la primera pin-up.